La rendición
Rindo mi cuerpo a los ciclos de la vida,
entrego la sangre, la piel, los huesos
dejando que se hagan tierra,
sedimentos
que recorran los valles hasta llegar al mar.
Convierto mi vida en ofrenda, en plegaria, en acción de gracias.
El murmullo en el bosque, el cántico en el templo, el sudor en el abrazo, el tierno sostén en los rincones donde la vida se hizo añicos.
Soy nada, la expresión inefable del hálito de dios,
que aspira hoy y cada día
a vaciarse,
a ser ofrenda al mundo
a la vida
y a sí mismo.
Rindo mi cuerpo a los ciclos de la vida,
entrego la sangre, la piel, los huesos
dejando que se hagan tierra,
sedimentos
que recorran los valles hasta llegar al mar.
Convierto mi vida en ofrenda, en plegaria, en acción de gracias.
El murmullo en el bosque, el cántico en el templo, el sudor en el abrazo, el tierno sostén en los rincones donde la vida se hizo añicos.
Soy nada, la expresión inefable del hálito de dios,
que aspira hoy y cada día
a vaciarse,
a ser ofrenda al mundo
a la vida
y a sí mismo.
Rindo mi cuerpo a los ciclos de la vida,
entrego la sangre, la piel, los huesos
dejando que se hagan tierra,
sedimentos
que recorran los valles hasta llegar al mar.
Convierto mi vida en ofrenda, en plegaria, en acción de gracias.
El murmullo en el bosque, el cántico en el templo, el sudor en el abrazo, el tierno sostén en los rincones donde la vida se hizo añicos.
Soy nada, la expresión inefable del hálito de dios,
que aspira hoy y cada día
a vaciarse,
a ser ofrenda al mundo
a la vida
y a sí mismo.
Tamaño: 50 x 70 cm
Papel 300 g
Se vende sin marco.